Es conocido en los antiguos habitantes de la villa en que vivo que hace alrededor de 13 años ocurrió un hecho que hasta el dia de hoy he comentando en contadas ocasiones.
Existía una casa que, a pesar de que todas las que le rodeaban estaban ocupadas por familias luminosas y relativamente felices, conservaba un tono oscuro y lugubre, fruto quizas de su prolongado abandono. Circulaban rumores en torno a que el propietario de la vivienda no se interesaba en la casa, o que esta estaba bajo el influjo de una maldicion gitana que impedia su ocupacion efectiva, o que simplemente su cercania con un campamento de casas de humilde extraccion social la desvalorizaban como una morada segura.
Pero lo bueno era que funcionaba como un espacio de juegos para los menores del vecindario. Era casi una sede social, un punto de encuentro para los niños, para sus padres y para uno que otro borracho que buscara refugio contra los frios o la lluvia invernal. Sin embargo, hubo una situacion que perturbó y cambió para siempre la percepcion de todos nosotros acerca de la casa y que decantó en la partida de dos familias del lugar.
Cuatro de los jovenes del lugar, cuyas edades fluctuaban entre los 8 y los 15 años, se reunieron para pasar un buen rato charlando en la oscuridad calida de un verano de los 90, mientras sus padres tranquilamente veían un capitulo de Video Loco confiados en el buen comportamiento de sus bien criados chiquillos. En un momento de la conversacion, el mayor de los jovenes, conocido ampliamente por los de su edad como homosexual y un tanto amanerado, le ofrece al menor de ellos, que vivia en un hogar lleno de pobreza y que incluian a una madre que trabajaba duramente, un padre ausente, y varios hermanos de diversas edades, que le practique sexo oral por " 300 pesos", como le menciona tan candidamente el mayor al pequeño, el que acepta sorprendentemente. La situacion generó tal sorpresa y miedo en los otros dos que deciden emprender la retirada a sus hogares rapidamente, no sin antes jurar que no revelarian nada de lo que habian escuchado.
Lo tragico del asunto es que, al momento de salir de la casa, se encuentran cara a cara con la madres del pequeño, que los interroga energicamente acerca de donde se encuentra su hijo. El extremo nerviosismo de los niños la lleva a sospechar que hay gato encerrado. Decide, a pesar de las protestas de los menores, entrar a la casa. En el patio trasero, escucha unos ruidos y unos gemidos ahogados. Presa del temor, enciende un fosforo para quebrar esa oscuridad de muerte que los rodeaba. El temor se transforma en panico y furia cuando ve a su hijo en aquella comprometedora posicion, junto a ese adolescente reconocidamente gay. En volandas se lleva a su hijo, arrastrandolo rabiosamente hasta la casa del joven que le habia pagado, denunciando a gritos el hecho.
Naturalmente decantó en un escandalo. La familia del menor se marchó despues de unos meses de la villa, sin poder soportar los rumores que se expandieron a la velocidad del chismorreo. Y la casa del muchacho tambien se marchó despues de un par de años, aunque mucho antes se marchó el joven, con el pretexto de estudiar en un colegio de mejor nivel, pero la verdad era de dominio publico. ¿ Y la casa?.....Pues la casa, poco despues del hecho y, a peticion de la junta de vecinos, fue cerrada y posteriormente vendida a una familia luminosa y relativamente feliz, que se preocupo de transformarla en su hogar, intentando exorcizar el pasado.
Sin embargo, no se por qué me queda la sensacion de que la familia no sospecha nada de lo que sucedio antes y que, en el fondo, muchos olvidaron lo que sucedió. Pero yo, vez que paso por fuera del lugar, recuerdo la sordidez inocente de un grupo de niños que se envolvió en algo que quizas no comprendieron y que marcó para siempre lo que seria su derrotero de vida.
muy turvia, pero buena
ResponderEliminarEs un buen ejemplo de como funciona el mercado jajajaja.
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